Fin temporada 2019.

Va llegando a su fin una temporada que ha supuesto para nosotros un soplo de aire fresco; con buenos y malos momentos, con días duros y otros que nos han dado vida.

Comenzamos en Gerena (Sevilla) a finales de febrero con un bonito festival que recuperaba los festejos en la localidad tras varios años de ausencia y en el que torearon Manuel Jesús “El Cid”, Manuel Escribano, Daniel Luque y Miguel Ángel León. Unos días más tarde sería Salvador Cortés quien lidiase un toro en otro festival que tuvo lugar en Alcalá del Río (Sevilla). Estos festivales son un bonito arranque a principios de temporada, para ir calentando motores ganaderos, toreros y público.

Llegó mayo y tras el éxito que cosechó el toro número 27 de nombre Entonado el año pasado en Córdoba, nos llamaron para lidiar en esta ocasión una corrida completa. Componían el cartel Antonio Ferrera, Emilio de Justo y Ginés Marín. En este festejo las fuerzas no terminaron de acompañar a los toros, pero dieron muy buen juego en líneas generales y se vivieron momentos de mucha transmisión.

A finales de junio fuimos con dos toros a Zamora para completar una corrida y, aunque no es nada agradable que estas cosas sucedan, todo toro que salga al ruedo es una oportunidad de oro para mostrar la calidad que intentamos buscar día a día. Acabaron en manos de Morante de la Puebla y Julián López “El Juli”; bordaron el toreo y lograron sacarles todo lo que llevaban dentro, que no era poco. Estos dos toros son los que nos abrieron las puertas de Mallorca, donde se lidió una corrida de ocho toros el día 9 de agosto después de haber sido prohibida la Tauromaquia en las islas. Compartiendo cartel con Juan Pedro Domecq, lidiamos cuatro toros que brillaron de principio a fin, especialmente dos de ellos: el 94 Oblea y el 95 Oreado, que les tocaron a “El Juli” y “El Fandi”, respectivamente. Al 95 Oreado se le pidió el indulto y no le fue concedido por confusión o desconocimiento del reglamento, pero en cualquier caso se perdió un gran toro que bien había merecido volver a casa. Se le premió con la vuelta al ruedo.

Al día siguiente lidiamos cuatro novillos en Almonaster La Real, un precioso pueblo de la provincia de Huelva. Se trató de un día muy especial, porque vimos los primeros productos de algunos sementales nuevos y prometen mucho más de lo que teníamos pensado. Vamos por el buen camino.

Javier Orozco y Ruíz Muñoz torearon nuestra novillada en Blanca (Murcia) y Javier logró reunirse con un novillo de gran calidad al que se le pidió el indulto, pero consideramos que aún le faltaba un punto para la excelencia que conlleva ese trofeo. Aun así, fue un gran novillo al que le cortó los máximos trofeos y se le premió con la vuelta al ruedo.

La última corrida de toros tuvo lugar en Tomelloso (Ciudad Real) a finales de agosto. En el cartel aparecían Morante de la Puebla, Cayetano y Antonio Linares. El broche de oro a una buena corrida lo puso el toro 43 Manifiesto, que acabó en manos de Antonio Linares. Tuvo mucha transmisión, clase, motor y entrega, fue excepcional y por ello le sacaron el pañuelo azul, siendo el tercero que lo consigue en los últimos cuatro festejos. Pero, aunque los trofeos son siempre importantes y bien recibidos, lo más importante de todo es la línea general de toda la temporada; habiendo toros que han salido tanto por arriba como por debajo, ha habido unas pautas muy definidas que han estado presentes en todos los festejos.

A principios de septiembre llevamos un novillo al pueblo en el que residimos actualmente, Guillena, y fue muy aplaudido. De momento, la única fecha que tenemos pendiente es el próximo 26 de octubre en Samadet (Francia) en un festival benéfico que esperemos consiga vender todas las entradas. ¡Suerte a todos!

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